martes, 14 de mayo de 2013

Merecida reivindicación para los soldados guatemaltecos a quienes los traidores acusan de genocidio.

Es una deuda con los que ya no pueden alzar su voz para defenderse de los asesinos que pretenden pisotear la memoria de los guatemaltecos que, vistiendo uniforme de soldado, perdieron la vida por nuestra libertad.

LA REIVINDICACIÓN ES CUESTIÓN DE: DIGNIDAD, HONOR,
VERDAD, JUSTICIA, LIBERTAD



Los que ve en la foto son guatemaltecos, indígenas o no,
pobres o no, son guatemaltecos que han cumplido su
deber con lealtad: Defendiendo a Guatemala de un grupo
de guatemaltecos que en su enferma mentalidad intentaron
TOMAR EL PODER ASESINANDO Y SEMBRANDO
EL TERROR EN TODA GUATEMALA.
Y todos los guatemaltecos lo saben, por eso han
necesitado engañar a extranjeros para financiar
la desinformación y desprestigio de nuestros
VALIENTES SOLDADOS
que vencieron en la batalla a los verdaderos asesinos
que ahora manipulan a algunos indígenas para
tomar venganza de nuestros soldados.
En Guatemala: La institución armada, sus miembros de ayer, los de hoy y los de siempre, en todos sus rangos y clases, merecen una reivindicación absoluta, urgente y no negociable, que no puede proporcionar directamente la institución armada, por su naturaleza apolítica.  Por esta razón, la dignificación de los héroes vivos y caídos en combate, sucederá cuando los verdaderos guatemaltecos conozcan la verdad de lo sucedido en el conflicto y reconozcan que su libertad fue comprada con sangre de hombres y niños que no merecen las irresponsables palabras de ingratos desinformados que creen conocer la verdad.  Hay una sola historia que contar pero hay miles que deben hablar para que se pueda escuchar porque es abrumador el ruido que hacen con sus mentiras los asesinos de nuestros soldados.


Hasta ahora les ha traído resultados que disfrutan,
los más de treinta años de propaganda para hacer parecer a los soldados de Guatemala y al Ejército de Guatemala en general, como crueles asesinos, porque toda la propaganda viene de los exguerrilleros y de los manipuladores que desde una cómoda posición empujaron a otros indígenas a tomar las armas para que ellos pudieran tomar el poder. Los soldados guatemaltecos NO PROMOVIERON LA GUERRA, pero con valor cumplieron su deber de defender a los guatemaltecos para que no les impusieran una forma de gobierno utilizando la violencia y el terror. NUESTROS SOLDADOS NO SON ASESINOS, son guatemaltecos que con valor enfrentaron a los traidores que asesinando guatemaltecos intentaron tomar el poder e imponer su mezquina forma de pensar.


La institución armada enfrentó circunstancias en las que era necesario convencer a sus integrantes del trascendental papel que jugaban para mantener la libertad de su país, casi insinuándoles que serían considerados como héroes, LA PATRIA SE LOS AGRADECERÁ era una frase con mensaje subliminal bastante claro, “Puedes morir por tu patria porque ella sabe que lo haces por ella y lo reconocerá de múltiples formas, tu familia estará orgullosa de ti: Un héroe de la libertad” tanto así que, no faltarán familias que al superar el dolor de la pérdida de su ser querido, se sintieron orgullosas por la posibilidad de que sería considerado posteriormente como un héroe, lo que ahora les ha de provocar un dolor mayor al ver pisoteada la memoria de su ser querido, que a ellos les consta que no se unió a las filas por un sádico propósito sino como consecuencia de un deber que su patria le requirió en su momento.   Por su parte, los delincuentes-terroristas no se gastaron políticamente diciendo “matamos a tantos” sino que decían “no al reclutamiento forzoso”, “no a las pac asesinas”, Etc. Con la intención de reducir el recurso humano de su enemigo.   El ejército apropiadamente respondió ocultando la información acerca de los caídos en combate para evitar que nadie quisiese ser soldado y así mantuvo sus cuadros bastante completos para detener las actividades terroristas.   Actualmente es necesario dar a conocer mucha información que, en su momento, se consideró contraproducente dar a conocer.

Así actuaron los soldados de Guatemala, aunque
la izquierda guerrillera asesinó a muchos de ellos,
no faltaron valientes que continuaron luchando
por la libertad.  Una libertad que,
los que la quisieron quitar y sus cómplices,
utilizan para tomar venganza contra nuestros
soldados que los pusieron en su lugar.
Una vergüenza inmerecida.   La dignidad de todos los que han sido parte de la institución está en juego, sus hijos y nietos conocerán una historia viciada que les hará avergonzarse de sus antepasados por haber sido parte de esa máquina asesina que describe la mentirosa versión de los verdaderos enemigos de los guatemaltecos.   No es justo, por Dios que no es justo que aquellos que estuvieron dispuestos a ofrendar su vida por mantener un país libre, ahora estén en riesgo de ser inscritos en la historia, falsamente, como unos despreciables sádicos, engendros sedientos de sangre que ingresaron a la institución para darle rienda suelta a sus instintos asesinos, cuando la realidad es como reza el refrán: El León juzga por su condición. Porque la guerrilla pretende mostrar a los soldados tan sanguinarios como ellos fueron con los guatemaltecos indefensos y cobardes para enfrentar a los soldados y por eso optaron por una guerra sucia, porque de los sucios no se podía esperar algo limpio.  Precisamente por su sucia conciencia no extrañan sus mentiras y que se agrupen como hienas para engañar y atacar al desprevenido guatemalteco que desea vivir en paz.

Por tradición.  Si importar sus motivos, pareciera que se han ensañado contra la institución armada de Guatemala y a todos los que han sido o son parte de ella, los consideran merecedores del más profundo desprecio por su asumida crueldad.   Así que, aprovechando que es una institución que no puede expresarse libremente porque está sujeta a los criterios políticos del gobernante, han convertido en una tradición enlodar pomposamente su historia, su dignidad pagada con sangre, y mucho más fácil si los gobernantes se identifican con los movimientos insurgentes.

Los colaboradores nacionales del complot.  La mayoría de los tradicionales medios masivos de información nacionales, los de mayor alcance, se han prestado gustosamente a la campaña de desprestigio de la institución armada durante años, ya sea como una represalia porque no se les proporcionó información del conflicto que les hubiese sido útil en su negocio o porque tienen una inclinación ideológica que creen estorbada por la institución.

Los manipulados o cómplices internacionales.  Instituciones internacionales han sido engañadas acerca de lo sucedido y creyendo apoyar una causa justa, divulgan, internacionalmente, una versión con apariencia de imparcial, que en su esencia inclina la balanza para beneficiar a los terroristas que hoy se han disfrazado de fieles y desinteresados defensores de los derechos humanos.   En muchos de los casos se han prestado inescrupulosamente para darle credibilidad a una versión falsa acerca del conflicto armado interno en Guatemala, todo porque esa clase de instituciones han sido tomadas por gente del mismo tipo.

Nuestros soldados merecen REIVINDICACIÓN, porque los guerrilleros se han pintado como víctimas inocentes y en realidad eran los promotores de la guerra en la que murieron muchos guatemaltecos.